Se ha separado la portada del resto de ilustraciones porque se trata de una imagen que no tiene porqué ir ligada al estilo o al tratamiento que las ilustraciones del interior poseen. La portada es para un libro la primera impresión visual que tendrá el lector antes de leerlo. Como ya se mencionó anteriormente, las imágenes (ilustraciones, en este caso) se “leen” antes que los textos, y llaman nuestra atención mucho más rápido que un conjunto de palabras escritas. Por eso, el hecho de tener que confeccionar una imagen para la cubierta de un libro es una gran responsabilidad; podría decirse, que de alguna manera, en caso de que el título o el nombre del autor no tengan una relevancia que les preceda, la imagen de la portada será lo que atraiga los ojos del espectador en la librería. Sin embargo, esto no quiere decir que ésta deba resumir o concentrar en una sola imagen todo lo que el libro cuenta para que el lector se sienta atraído por ella; más bien al contrario: lo único que la portada debe comunicar al lector son algunas notas de lo que el libro posteriormente le contará cuando lo lea (y las ilustraciones, en este caso), puesto que, si la cubierta aportara toda la información, ya no tendría sentido leerse el libro.
Es por ello, que para realizar la portada he decidido reflejar dos aspectos de la narración: por un lado, la riqueza, representada por la brillante perla, que emite una especie de halo luminoso en la oscuridad; y por otro, la desgracia que ésta conlleva, superponiendo una calavera en su superficie. En este “resumen gráfico” de la historia, no se aporta ningún detalle que informe sobre todo lo que ocurre en la narración, tan sólo se aportan algunos rasgos de la misma; si hubiera que traducir la imagen a un texto, éste sería algo parecido a “una perla maldita”, cosa de la que el libro habla, pero de una forma más extensa.
Respecto a la tipografía del título, normalmente es la editorial quien decide cómo diseñarla, aunque en este caso, la editorial del libro del cual se toma referencia ha decidió utilizar una tipografía distinta para cada novela de la colección, por lo que la tipografía se ha escogido a juego con la temática y la imagen de la portada. El resto de la cubierta se mantiene según el criterio de la editorial.