El banco de ostras ha sido situado entre el personaje y el espectador, para poder visualizar la tensión en su rostro, aunque sin definir demasiado los detalles, de modo que el espectador, tras leer el fragmento de la narración correspondiente, pueda distinguir el banco de ostras en esa masa oscura que Kino tiene ante él, sin necesidad de aportar más detalles.
“Kino se acercó al montecillo y entonces, a un lado del mismo, bajo una pequeña saliente, vio una ostra enorme, sola, no cubierta por sus pegajosas hermanas. La concha estaba parcialmente abierta, ya que la saliente protegía a aquella vieja ostra, y, en el músculo en forma de labio, Kino percibió un destello fantasmal, y luego la ostra se cerró.”
