Se ha escogido esta ilustración como comienzo para el segundo capítulo debido a la sencilla escenificación en la que se incluye a los personajes. En ella, Kino, Juana y el bebé se encuentran a punto de subir a la canoa en medio de la bruma que cubre el estuario al amanecer. Al igual que con la panorámica del primer capítulo, esta ilustración sirve para describir el ambiente que Steinbeck se afana tanto en detallar.
"Aunque la mañana era joven, el brumoso espejismo ya había aparecido. El aire incierto que magnificaba unas cosas y escamoteaba otras, pendía sobre el Golfo, […] el mar y la tierra tenían las ásperas claridades y la vaguedad de un sueño”