El cazador y los rastreadores

En un principio, esta imagen pretendió componerse en un forzado contrapicado, imitando la perspectiva que adoptaría desde un punto de vista bajo, mirando hacia arriba; sin embargo, ese encuadre restaba importancia a la figura del cazador, por lo que ese efecto se suavizó, quedando tal y como se puede observar. Es especialmente interesante la descripción que el autor aporta de los rastreadores, que, pese a carecer de referencias concretas, les proporciona un marcado perfil animal, más que humano, por lo cual se les ha representado agachados, como si de primates se tratara, y con tan sólo un pantalón blanco, puesto que un exceso de ropa resultaría incómo para las funciones que están destinados a desempeñar. El jinete queda así alzado sobre ellos, acaparando mayor atención, aunque sus rasgos quedan ocultos por el sombrero y la manta (ver referencia en el Anexo II). Las marcadas sombras en los personajes aluden al calor abrasador que la luz del sol infiere a la escena, que se desarrolla a plena luz del día.