Al atardecer del día siguiente, Kino y Juana parten con el bebé hacia loreto huyendo de las desgracias que ocurrieron la noche anterior, tras haber permanecido ocultos en casa de Juan Tomás (hermano de Kino) y Apolonia (su mujer). Así, Kino se despide de su hermano agradeciéndole con un abrazo el haberles acogido, y seguidamente comienzan a alejarse acompañados del viento de la tarde. Esta ilustración indica cómo los personajes se alejan del poblado mediante su repetición (cada vez más reducida debido a la persectiva) por el terreno, dirigiéndose hacia la montaña. Destacan los tonos anaranjados y violáceos de luces y sombras respectivamente, puesto que se trata de una luz de atardecer. Las hojas y virutas que aprecen como flotando en primer plano ayudan a comprender el ambiente ventoso y dinamizan la imagen.
“El viento gritó sobre el Golfo y tornó blanca el agua, y los mangles cabecearon como ganado asustado, y un fino polvo arenoso se alzó de la tierra y quedó suspendido en una espesa nube encima del mar. El viento despejó las nubes y lilmpió el cielo por entero y amontonó la arena del campo como nieve.”
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