Jugando con la moneda

Esta imagen nos sugiere cuál será el eje del capítulo: el dinero y la avaricia. En ella aparece la mano del primer comprador de perlas que negocia con Kino jugueteando con una moneda escondida tras el escritorio. Este detalle que el autor introduce en la narración, y que podría parecer insignificante, resulta ser una calculada metáfora de lo que se dedican a hacer los compradores: jugar con la riqueza, tratando de estafar a  quienes pretenden cambiar sus perlas por dinero, ocultando sus verderas intenciones.

“Hacía rodar una moneda de un lado a otro sobre los nudillos, y la hacía girar  y relucir. La moneda estaba  la vista un instante y, con la misma velocidad con que se había mostrado, se escabullía, y el hombre ni siquiera miraba su propia actuación. Los dedos lo hacían todo en forma mecánica, con precisión, mientras el hombre tarareaba para sí mismo y se asomaba, curioso a la puerta.”