La familia acude a los despachos de los compradores de perlas

Esta imagen tiene especial interés, debido a que en ella queda constancia del estilo arquitectónico de los edificios del pueblo “de piedra y argamasa”. Además, se ha representado el exterior de los despachos, de aspecto austero (tan sólo una ventana y una puerta por despacho), de manera que, aunque algunos se salgan de la composición, se sugiera la repetición de esta sencilla estructura en todos ellos. La luz ambiental, en este caso, es cálida, insinuando el polvo que se acumula en el ambiente debido al clima húmedo, propio de una zona costera, pero árido, por la proximidad del desierto, además del contexto matinal en el que los personajes acuden al lugar. Pese a no haber quedado demasiado explícito en la ilustración, es especialmente sugerente el análisis que aporta el autor de los ropajes que los personajes visten para visitar a estos sujetos, así como la reflexión que narra acerca de la transmisión de las noticias en lugares como La Paz, cosa que se repite en varios episodios de la novela.

"Los despachos de los compradores de perlas estaban agrupados en una callejuela, y tenían barrotes en las ventanas, y persianas de madera que impedían el paso de la luz, de manera que sólo entraba una tenue penumbra.”