Aquí se muestra cómo Kino trata de evitar que Juana se deshaga de la perla lanzándola al mar. En la narración, resulta un momento especialmente intenso, puesto que Juana, tras haber intentado disuadir a Kino de conservar la perla en el capítulo anterior, ha logrado reunir el valor suficiente para tomar la iniciativa y arrebatarsela para acabar con ella; sin embargo, Kino se percata de lo sucedido, y tras comprobar, a escondidas, las intenciones de su mujer, la persigue y detiene su mano justo antes de que la lance al mar. En esta ocasión, se demuestra la extrema sensatez de Juana, y la irresponsabilidad y el despotismo de Kino, que prefiere maltratar a su mujer antes que abandonar sus ilusas esperanzas de lograr un futuro mejor gracias a la perla.